define('WP_CACHE', true); define( 'WPCACHEHOME', '/home/redactor/public_html/mujeresonline.net/wp-content/plugins/wp-super-cache/' ); Tres emperatrices para un emperador

Tres emperatrices para un emperador

Irán es un país de cuento de hadas, sus costumbres se remontan a tiempos inmemoriales y hasta finales del siglo XX, era un país de Emperadores y Emperatrices, algunos felices y otros no tanto, los matrimonios eran más bien alianzas políticas, y aunque el título de Emperatriz no le sienta mal a nadie, muchas de aquellas que lo fueran en este país de Asía, no fueron siempre tan felices como pensaríamos.

Un emperador o shah de Irán, Mohammed Rehza Pahlevi, el último  de esta antigua cultura, encontró que el amor a veces no tenía nada que ver con un matrimonio, y aunque lo encontró en dos  de sus emperatrices, la obligación del reino le obligo a desdeñar el amor alguna vez , para favorecer la tradición.

Su alteza el shah tenía 20 años cuando en 1939, se casó sin amor con la joven y considerada en su momento,  la mujer más bella del mundo, la hija del Rey Fuad de Egipto, Fawsia.  A sus 18 años, era una pulida joven de rica cuna, acostumbrada a una vida de lujos y muy occidentializada.  No quería casarse pero debía plegarse a la voluntad del país. 

Fawsia de EgiptoNo se acostumbraba la «Venus de Asia» como la bautizaron los tabloides,  que la retrataron muchas veces, a la vida triste y poco pomposa de Teheran.  Tuvieron una hija en 1940, Shanaz,  pero el amor no se dió nunca, y la egipcia, pronto pediría el divorcio.

En una época en que era mal visto un divorcio entre los nobles, Fawsia emancipada y feminista, pidió para si su libertad y su derecho a vivir su vida.  Fue enviada a Egipto con su hermano Farrouk, y se casó de nuevo.  Su hija fue criada en la corte de Irán y Fawsia, obligada a ir al exilio cuando la familia reinante egipcia fue echada del país.

Hoy Fawsia octogenaría vive aún en El Cairo, la belleza nunca logró amar al Emperador de los iranies y se decía que él nunca logró sentir amor por ella.

Separado de Fawsia, estaba otra vez soltero el Shah, a los 32 años y Emperador de los persas, era un atractivo divorciado que estaba buscando de nuevo esposa, la cual encontró en Soraya Esfandiary de 19 años.

Soraya Esfiandary

Soraya la encantadora hija del embajador iraní en Alemania,  y una alemana, educada en una sociedad vanguardista, Soraya era una educada chica universitaria, cuando se encontró con el Emperador Persa en una fiesta en la Embajada Iraní en Alemania.

Se enamoraron y mucho.  La fastuosa boda tuvo lugar en 1951, ella era todo lo que él anhelaba, una chica  moderna, una belleza que atraía a toda la gente, una mujer cultivada y cariñosa, la amaba y lo amaba.

El destino sin embargo no los mantendría juntos, luego de 7 años, y muchos tratamientos, la infertilidad de la Emperatriz estaba probada, y por razones de estado, se divorciaban en 1958.  Ella siguió siendo considerada Princesa de Irán.

Con el divorcio marchó a vivir a Europa, en donde probo suerte en el cine, se convirtió en una socialité famosa y una mujer fotografiada en todo lugar, moriría soltera «la princesa de los ojos tristes» como le decían, en París a los 69 años.  Solo se le conoció un romance luego del divorcio, Franco Indovina, muerto en un accidente de aviación.

Farah Diba

Para 1959,  el Emperador estaba casándose con la joven de 21 años, Farah Diba, hija de un oficial iraní.  Para su tercera esposa, que le dio 4 hijos, el Shah creó el título de Emperatriz que sus dos anteriores esposas no lograron ostentar.  Los días de Farah Diba no fueron del todo felices, luego de lograr darle los herederos que el Shah necesitaba, vinieron tiempos turbulentos.  Y en 1979, a sus 20 años de matrimonio el Shah fue derrocado y partieron juntos al exilio.  La partida los llevo por todo el mundo hasta Egipto,  donde el Shah murió en 1980.  Farah vive en Estados Unidos y ha escrito sus memorias.

El lejano Irán no tiene más Emperadores y no hay más emperatrices; los días dorados de las reinas y las cortes magníficas de los persas ya pasaron, y de aquellas princesas con historias de cuento de hadas, una ha muerto ya, otra octogenaria y viuda de su segundo marido, vive  en el anónimato  en su tierra natal y la tercera viuda, vive muy lejos de su tierra con sus hijos.

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