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El ascenso de una criada, Catalina de Rusia




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La orgullosa esposa de Pedro I de Rusia, se había convertido en 1707 a la fé ortodoxa, y cambiado su nombre a Catalina.  Una chica regordeta con cabello profundamente negro, que contaba a la sazón con 23 años, vestía con toda la elegancia de la corte rusa, y brillaba como la mujer más importante de la naciente San Petersburgo, recién fundada por su marido,  del que antes había sido  increíblemente,  sirvienta y amante!   Era aquel un hombre altísimo, casi 2 metros, musculoso, cabello negro ensortijado, guapísimo para los patrones de la época, con un carácter fuerte y decidido a convertir a Rusia en el gran país que él deseaba.  Ella parecía influir en el marido, que antes ya había estado casado y tenía un hijo, ella le daría en los años siguientes dos hijas.



Aquella orgullosa dama, que a los lacayos de la corte miraba con desdén no era tan “fina” como sus elegantes ropajes podrían evidenciar.  Había nacido en Letonia, hija de unos polacos fugitivos, que  morirían en medio de la peste y la chica huérfana fue llevada a servir en la casa de un tal Gluck, en donde estuvo hasta que se mudaron a Moscú. Gluck que era pastor apenas podía con él y la servidumbre, pero todo cambió cuando él logró al fin un puesto en el gobierno. Ella dejaba atrás al marcharse a Moscú, a un marido con el que se había casado a los 13 años.  En casa de Gluck conoció a principe Alejandro Menchishov, y aunque no era bella, se decía tenía sus artes amatorias como para conservar por mucho tiempo el favor de sus amantes.

Fue sirviendo a Menshikov, que era amigo de Pedro I de Rusia, que aquel la conoció, siendo que Menchikov notó que a aquel grandulón gobernante le atraía la joven, se la cedió para que le sirviera con el resto de la servidumbre, a las pocas semanas ella compartía el lecho del hombre más importante de Rusia, y lograba ¡ináudito! que luego se casara con ella, olvidando su oscuro orígen.

Se convirtió en reina de Rusia, cuando su marido murió de una neumonía, se dice que entonces renovó sus relaciones con Menschikov, fuera así o no, él le apoyo y fue motivo de que sus años de reinado fueran de floreciente progreso, continuó la obra de su marido, apoyó a sus yernos, reunió a su desperdigada familia, y la convirtió en noble.  Siendo que era una campesina sin instrucción, resulta admirable que fundara la Academia de Ciencias de Rusia, y que fuera la primera mujer en reinar en Rusia.  Aunque murió joven, a los 43 años, su reinado siempre fue recordado como una época de progreso y tranquilidad.


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