Mamita querida, la historia de Joan y Cristina Crawford

seven 10 mayo 2009 0

joan crawford

Joan Crawford era un mito dorado del cine de Hollywood.  Un talento y una mujer controvertida, estaba en la cúspide de su carrera cinematográfica, cuando adoptó cuatro niños, el mayor? una chica que llamaría Christina.

Joan que había nacido en Texas, en una familia de pocos recursos, sufrió el alejamiento de su padre, que abandonó el hogar cuando ella era pequeña, los años siguientes hubo de sufrir el mal genio y la frustración de la madre, que no mejoró ni cuando casó en segundas nupcias y mejoró su situación.

Joan se propusó entonces, estudiar y dejar atrás la vida miserable que vivía al lado de su madre, presa de malos tratos y constantes humillaciones. Pronto ganó un concurso de baile y consiguió algunos papeles en el cine de donde fue, gracias a su talento interpretativo obteniendo estelares que la encumbrarían entre las grandes estrellas.


A la par de su éxito, crecía su fama como devora hombres, de ella dijo su archi enemiga Bette Davis “se acostó con todos los hombres de la Metro Goldwing Mayer, excepto Lassie” y se casó con varios además de su larga lista de amantes.  Sin embargo contra lo que pudiera esperarse de una chiquilla que sufrió el maltrato y el abuso físico en su hogar, adoptó cuatro niños a los que al igual que en su infancia maltrató sistemáticamente durante toda su vida.

Victima de su afición al vodka, convirtió a la chica mayor y a uno de los niños en sus barman, aquella rubia Christina que a la muerte de su madre adoptiva escribió sus memorias, “Mommy Dearest” la hacia ocuparse de servir tragos hasta entrada la madrugada, mientras ella se divertia con el amante de turno.   Aquellos chicos que se suponía, estaban teniendo una vida de felicidad lejos del orfanato de donde los sacó, vivían en realidad con la gran estrella malhumorada, que no dudaba en recurrir al maltrato sicológico y que los hacía victimas de su desdén y su tacañeria.

Su instinto maternal nunca afloró con aquellos pequeños, y cuando llego el fin de su vida, alejada del cine y presa total del alcoholismo y con un cáncer de páncreas, los desheredó, no dejando nada más que a dos de ellos, una pequeñísiima parte de la gran fortuna, que como una de las más cotizadas actrices de Hollywood logró acumular.