“Que me mate con tal que reine” Agripina la oscura madre del Emperador

Tamaña exclamación de la madre de Nerón, quizá podríamos interpretarla, como un amor filial enorme y un deseo de encumbrar al hijo. No sucedía así con Agripina, el encumbramiento de ese hijo, suponía el sueño que había albergado toda su vida, convertirse en Emperatriz de Roma y tener todo el poder, por el que había luchado durante años, ya unas veces acertadamente y otras totalmente nefastas para ella. Agripina era alta y hermosa, una mujer inteligente y también y esto más que todo, ambiciosa, la hija de Gérmanico,había quedado cuando éste murió, a cargo de su abuela Antonia, junto con sus hermanos, el futuro “Calígula” y Drusila y Livila, ya entonces daría cuenta de su perversidad, aunque debemos decir que la misma iba parejo con el resto de la prole. No era adolescente todavía, cuando yacía en brazos de su hermano, convirtiéndose en una de sus amantes, junto con sus hermanas menores. Cuando Calígula fue elevado al trono de Roma, Agripina, fue casada con un anciano, pero siguió siendo amante de su hermano y gracias a él, mujer de todo oficial, que Calígula quisiera agradar cediéndole a sus hermanas.
El marido murió pronto, la vida matrimonial de una mujer joven con un setentón, era por demás aburrida y ella quería brillar en la corte, sin embargo, fue alejada de la misma y perdió el favor de su hermano, que había preferido a la hermana menor Drusilla, a la que amaba y en el colmo de descaro desposó, con la aprobación del senado. Pero Drusila moriría el año siguiente y Calígula cada vez más enajenado sería víctima de complots, entre ellos uno maquinado por Agripina, que logró que un examante de Calígula, ahora amante tanto de ella como de Livila, participara y aunque fueron descubiertos, Calígula perdonó a sus hermanas y las mandó al destierro y al amante lo mando decapitar.
Cuando fue asesinado Calígula, su oscuro tío Claudio tomó posesión y mandó a traer a la ciudad a sus queridas sobrinas, a las que devolvió honores, él mientras tanto se casó una y otra vez, hasta que encontró una quinceañera que parecía dispuesta a quedarse a su lado, Mesalina. Mesalina era hija de una antigua rival de Agripina, y Agripina deseaba el lugar de Mesalina, así que ayudada por el libertinaje de ésta, hizo un complot que dió con la muerte de su rival. A partir de ello convenció a su tío, de que ella era la mujer indicada para ser su esposa y la madre del hijo que había tenido con Mesalina, Británico, al que con el tiempo desheredaría , y luego mataría el hijo de Agripina, Nerón.
Nerón, era un niño cuando se reencontró con su madre, el hijo de su viejo marido el cónsul Cneo Domicio, llamado Lucio Domicio. Agripina pensó en él como la forma de alcanzar su sueño de ser emperatriz, y sin más, habiendo logrado que Claudio lo adoptará, se dio a la tarea de envenenar a Claudio. Aquel niño al que la historia refiere como un “monstruo” no lo era cuando su madre volvió del exilio, pero ella trabajaría en él los siguientes años, hasta hacerlo desdichado y loco.
Nerón siendo adolescente, guapo, dado a la música y los versos, fue educado por Séneca, que jugó un papel importante durante su reinado. Por orden de su madre, se casó con Octavia, la hija de Claudio a la que detestaba, tomó como amante a una exclava siria, Acte. Y se dedicó a gobernar y disfrutar sin causar grandes pesares a su pueblo. Pero Agripina, era la que mandaba, ya un día dictaba la muerte de alguien, que lo mismo elevaba a algún nuevo amante, Nerón temía a su madre, y la consideraba el artífice de su suerte. Aquello comenzó a cambiar cuando él decidió ir recortándole el poder, ella se sublevó y aún sugirió que haría coronar a Británico, el verdadero heredero, esa fue la causa por la que Nerón asesinó al que decía “querer como un hermano”.
Nerón envió a su madre al exilio, y aún luego arrepentido la trajo de nuevo a Roma, cuidó de mantenerla alejada del palacio y de que se inmiscuyera en el gobierno, pero Agripina, cegada por la ambición se decidió a que, como ya no podía obligar a Nerón a escucharla ni dominarle, en su papel de madre, lo haría como una amante, y organizando un homenaje para él, le sedujo en su casa. De ahí devino una triste etapa para Nerón, motivado por la pasión a una mujer que además de haberle parecido siempre, superior a él en todo, era su madre, se dejo llevar por una relación incestuosa que además manchó su reputación y le hizo sentir ya culpable ya enamorado de ella. Cuando aquello sucedía una nueva mujer apareció, Popea una ambiciosa amante de Nerón, lo instigó a matar a su madre, y él pensándose que la culpa y la ignominia se lavaría con su muerte, no lo dudó y mandó matarla.
Los siguientes años Nerón lograría ya convertirse en un buen gobernante por temporadas, se aplicó a las conquistas romanas, al tema de salubridad, a la política fiscal, lo mismo que su salud mental iba degenerando, ya se sentía un día un gran cantor y el otro un compositor de liras excelente, se volvió si, un asesino mayor que no dudó en mandar a muchos a la muerte sin chistar, y al mismo tiempo, se dio a la triste tarea de torturar y matar a los cristianos, y aún asesinó a Popea embarazada con la que ya se había casado. Se la pasaba ebrio y tocando liras, como la tradición dice que ocurrió en el incendio de Roma. Se suicidó en el 68, o fue muerto por uno de sus guardias pretorianos, cuando huía en medio de las revueltas del pueblo enardecido con sus desmanes. Aquel deseo de Agripina se cumplió, su hijo reinó y también la mató.

Blog compatible con Dispositivos Móviles.