Una chica con nombre de chico, George Elliot
Mary Ann Evans era una chica poco agraciada, callada y estudiosa, se interesaba desde niña en casi todo lo que pudiera acrecentar su saber. Habia aprendido con esmero el latin, el griego y el alemán.
Avida lectora pronto se encontró probando a escribir ella misma, leia a los clásicos y se mantenía alejada de la vida del pueblo de Arbury Farm donde había nacido en 1819. Sus padres fervorosos creyentes, supieron transmitirle su fé, que ella abandonaría cuando con el tiempo fue convirtiéndose en una intelectual de avanzada.
Mary Ann se decidió a escribir y publicar, tomando para si el nombre de George Elliot, lo que le salvaría del escrutinio público, en una época en donde las escritoras no eran muy aceptadas por la sociedad.
Tuvo gran éxito con su primera entrega, y se dedicó desde entonces a su pasión mayor, la literatura. En lo personal su vida estuvo siempre en entredicho, una relación adúltera con George Lewes, escritor que estaba casado, y al que se negó a dejar compartiendo su vida hasta el final, fue la causa de su condena pública.
Elliot es considerada una de las más influyentes escritoras inglesas.

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