Sandra Palo, un caso que no consigue justicia plena
Circula en internet, una imágen del “Rafita” cruel partícipe del asesinato de Sandra Palo, 22 años, española, joven discapacitada siquica, cruel es una palabra que me resulta aún poca, para explicar lo que este Rafael y sus otros 3 compañeros, amigos o debo decir secuaces, hicieron a la chica, a la que llevaron a un terreno baldío y la violaron, torturaron, atropellaron repetidas veces y el colmo del sadismo, quemaron viva.
Aquella triste madrugada del 17 de mayo del 2003, Sandra volvía a casa acompañada por un exnovio, cuando los 4 asesinos camino a cometer un robo le han visto, la convencieron a ella y su acompañante de ir en el auto, dejando al chico tirado poco después. A pesar de los ruegos de la niña, porque así la han catalogado sus instructores en el centro educacional al que asistía una mente de 11 ó 12 años en el cuerpo de una muchacha, apenas podía defenderse de aquellos 4, uno mayor de edad y los otros adolescentes entre 14 y 17 años. El cuerpo de la chica rescatado por la policía luego que un camionero lo encontrará la mañana siguiente, evidenciaba toda la saña con la que procedieron con ella.
Han pasado ya casi 6 años desde la muerte de Sandra, la ley del menor permitió que aquellos 3 adolescentes, asesinos, porque no podemos catalogarlos en otra manera, cumplieran penas de 4 años, y salieran en los años del 2007 y 2008, a una libertad vigilada, y lo peor? a una libertad no recomendada por los psicológos consultados, en ningún momento el “Rafita” este ha evidenciado remordimiento por la brutalidad cometida contra Sandra Palo e igual puede decirse de los otros, un verdadero peligro para la sociedad entera estar a la merced de tres personas que son consideradas peligrosas y que lejos de reorientarse en la vida, pueden en cualquier momento reincindir, ojalá esto no suceda, atacando a otra inocente.
Pero qué se hace? un millón de personas se solidarizó con la señora María del Mar Bermúdez, la madre desconsolada de Sandra, para pedir una revisión de la pena que se impone a los menores que cometen crimenes como éste. Los encargados de la ley, apenas han respondido con palabras de consuelo, a una mujer que lleva años sufriendo por la pérdida de su hija, la que le han robado, y con ello han destruido su vida y la de su familia. Pero el amor de una madre es inclaudicable, ante la indiferencia de las autoridades que debieran un “ya” revisar las leyes, se dispone a recurrir a los organismos de la Comunidad Europea, para que la muerte de su hija no quede como tantas otras, sin justicia.
Porque seamos sinceros no hay justicia, en que, aunque uno de los acusados cumple prisión en Granada, los otros tres van por ahí, como quien nada debe, tranquilos y sin pesar alguno. La sociedad no puede permitirse correr más riesgos, los menores que cometen este tipo de delitos deben ser considerados como adultos, porque la saña de estas atrocidades nos parece imposible tolerarlas, y vivir en sociedad demanda leyes que protegan a las victimas y no a los victimarios. Es escabroso el tema de los menores enfrentados a la ley, no somos juristas, somos solo gente común, tu y yo. Padres, hermanos de alguien, primos de alguien más, tios, o lo que seamos igual nuestras hijas, hermanas, sobrinas están a la merced de estos actos violentos.
La señora María del Mar, sigue su lucha incansable, la lucha de una mujer sola, que aunque recibe el apoyo de la sociedad, que convulsionada ve que el tiempo no devolverá la tranquilidad a esta mujer, el dolor de la hija que ha perdido no pasará por mucho consuelo que le de nadie, pero sí busca no encontrar esa paz que le han robado, pero al menos honrar la memoria de su hija, que los que un día cortaron una rosa que florecía, no puedan vivir como si tuvieran derecho de pisotearla.
No les dejaré la foto del señor éste, ahora adulto antes asesino adolescente, que me he encontrado en la red, el leer su saña y maldad de verdad nos causa repugnancia, verlo es recordarnos lo impotentes que nos podemos sentir ante la injusticia. Y bueno no queda más que esperar que la justicia terrenal logre enmendarse y no permitir que vuelva a suceder lo de Sandra, donde un victimario es considerado victima, protegido y luego liberado. Y claro! esperar con fervor que la justicia divina, de la que nadie podrá escapar, suponga un ajuste de cuentas más justo, del que la familia de Sandra ha recibido hasta hoy.
Desgarradoras imágenes que no pueden dejarnos insensibles al dolor de una madre.

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Seven, me ha encantado tu post, no tengo más palabras que añadir que no hayas dicho tú ya. Me alegro que hables de Sandra Palo, para que no caiga en el olvido de la sociedad y sí, que todos conozcamos la cara de estos asesinos.
Me acuerdo que yo he llorado por Sandra cuando ví la brutal paliza y la muerte tan dolorosa que le dieron estos energúmenos. Es de los casos más fuertes que he visto en mi vida. Y sí yo aún lloro por la familia de Sandra cada vez que oigo notícias sobre estos personajes que no han tenido el castigo que se merecían.
Estás haciendo un gran trabajo, muchas gracias, por todo.