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Los diablillos de la cuadra…




niños bañistas

En reciente estudios dados a conocer, los especialistas concuerdan en que los niños que se muestran violentos desde pequeños, aquellos inclinados a meterse en rencillas con el resto de manera constante y los que gustan de acosar a los más pequeños o a las chicas, o sencillamente a otros, tienen más posibilidades de mantener esta conducta durante la adolescencia y la vida adulta. Sencillo, en algún momento aquella mente infantil que no es corregida en estas malas actitudes lo asume como algo normal y lo hace una forma de vida, que ya le cobrará su cuota de pesar a la sociedad y al mismo individuo.

Cuando los niños son pequeños, van desarrollando las actitudes que conservarán durante su vida. Ya un niño que es dirigido a ser ordenado, al que en casa le asignan tareas por realizar y que va creciendo con pequeñas responsabilidad, se convertirá en un adulto, habrán excepciones claro que confirmen la regla, ordenado y responsable. El niño que se acostumbra a maltratar a los hermanos pequeños o las hermanas, sin que los padres hagan algo por corregir esta actitud, asumirá que tiene derecho a proceder en tal forma y un día lo encontraremos convertido en un hombre que golpea a las chicas y acosa a los chicos, y ésto sucede tenganlo presente igual que si es chica o chico, aunque las niñas sean más tranquilas y den menos de estos problemas, éso no quita que algunas puedan asumir estas actitudes.



La violencia televisiva, los problemas familiares, el entorno social conflictivo, un carácter de niño confundido que no recibe directrices sobre la autoridad, las malas compañías, sí como tanto nos dijieron en el pasado nuestras abuelas, y la excesiva libertad tendrán su influencia en el carácter del niño preludio de lo que será el hombre o mujer del mañana.

Como padres la tarea es de no terminar…atender convenientemente a los hijos, mostrándoles lo bueno y lo malo haciéndoles comprender que sus decisiones tienen efectos que deberán asumir, plantearles que la convivencia armoniosa con sus semejantes es la ley imperativa de la vida, y que esa misma convivencia en sociedad con sus semejantes demanda de él, un trato de respeto y cordialidad con los demás. Nunca un niño es demasiado pequeño para ignorar nuestra obligación en su educación, siempre es el momento de estar alerta ante sus actitudes y corregir las mismas en la mejor manera posible.

Las trifulcas infantiles no tienen nada de raro, cuando son eventos aislados, pero cuando un niñ@ se ve constantemente envuelto en ellas es el momento de averiguar lo que ocurre, analizar las causas y proceder a enmendar el problema. Esta es la posición ideal de un padre, permitirle a su hijo obtener la sabiduría de la experiencia, mostrarle el camino a convertirse en un ciudadan@ respetuoso de los demás y exigirle el comportamiento que toda persona debe guardar con su entorno.

La mente fértil infantil es el mejor lugar, para abonar el carácter del adolescente y adulto. Habrán situaciones de conflicto que no son culpabilidad de los padres y habrán chicos demasiado emotivos o hasta violentos, cuando el trabajo paternal no es suficiente para enmendar es hora de buscar ayuda, pronta e inmediata, en la niñez y la adolescencia, antes de la adultez cuando ya sabemos poco o nada se pueden cambiar actitudes que no se corrigieron en su momento.

El trabajo de padre es un trabajo arduo, hay que trabajar en ello siempre, buena suerte!



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