La tragedia griega de la inolvidable, MarÃa Callas
MarÃa Callas fue una gran diva de la Opera. Nacida en Estados Unidos de padres griegos, la pequeña MarÃa y su hermana volvieron a Grecia, cuando sus padres se divorciaron. Su infancia y juventud no fueron del todo felÃz, la relación entre la madre y la hija fue siempre distante y frÃa. Para su madre, Evangelia, la pequeña MarÃa era obesa, fea, ruda, mientras su otra hija era dulce y encantadora.
MarÃa comenzo sus estudios en Grecia, falseando su edad, para poder entrar al conservatorio. Además del rigor de las clases y las exigencias académicas, la presión de su madre, que le vigilaba en todo, le hicieron una joven triste y solitaria.  Pero su talento y su dedicación, le valieron descollar pronto y para 1942 era ya una debutante, con Tosca, en el teatro de Atenas.
Logró viajar a los Estados Unidos y luego a Italia donde conoció, a Giovanni Bathista Menneghini su primer marido, 30 años mayor que ella, pero que suplió la añoranza por la figura de un padre que buscaba la diva. El contribuyó al lanzamiento de su carrera y a la mejora de su talento.
Era un matrimonio bien avenido y a su lado, la diva vivió grandes avances en su carrera, cantando en los principales teatros del mundo. Por aquel año de 1958 conocerÃa al magnate griego Aristóteles Onassis, que estaba casado, era padre de dos hijos, conocido donjuán, y aún asà abandonó a su marido, en pos de un amor que solo le reportarÃa dolor y desilusión. Aristóteles y MarÃa iniciaron una relación, que los hijos del magnate no aprobaron para nada, los siguientes años, casi una década, la relación fue conflictiva, ella lo amaba apasionadamente y siempre estaba dispuesta a sacrificar sus conciertos por acompañarle en sus viajes por el mundo, a bordo de sus barcos.
El era egoÃsta con ella, y muchas veces le abandonaba por largas temporadas, y otras tantas se escapaba sin que ella pudiera pensar si volverÃa a su lado. Eso influÃa en su carrera que tuvo algunos altibajos. Todo se desencadenó cuando en 1968, luego de muchos meses de desconcertantes peleas, y rumores, Onassis la abandonó para casarse con la viuda de John Kennedy, a la que, pese a sus ruegos, habÃa invitado a un crucero luego de la pérdida de su bebe. El romance de la exprimera dama, terminó en boda, y eso solo hizo acrecentar el pesar de MarÃa, que en los siguientes años, sufrirÃa de depresión y un intento de suicidio.
Su carrera tuvo dÃas memorables y otros no tanto, y su retiro llegó pronto. Era joven, y se retiró a la soledad de su departamento en ParÃs, donde la mañana del 16 de septiembre de 1977 morÃa de un infarto se dijo, pero los rumores corrieron pronto, que habÃa sido, un suicidio por una ingesta de barbituricos. Los últimos años fueron para ella de gran tristeza, y murió teniendo 53 años, sus cenizas fueron esparcidas sobre su amado mar Egeo.  MarÃa durante algún tiempo de su retiro, dio clases a los alumnos de la prestigiosa Julliard.
Y sin embargo la tragedia de la Diva, también alcanzó a Onassis, aquel que hechizado por la famosa Jackie, le abandonó, pronto se cansó de su vacia vida a su lado. Jackie era frÃa y esquiva y Aristóteles, amaba a MarÃa, como tristemente lo comprobó por él mismo más tarde. Las desgracias le sobrevinieron a Onassis, y la muerte de su joven hijo en un accidente de aviación, Alexandre, lo sumió en una depresión que no superó, y aunque quisó reconciliarse con MarÃa ella no le perdonó. Murió de una pulmonÃa a los 69 años, solo con su hija Cristina. Su flamante viuda se ocupaba de reclamar la herencia.
El 19 de mayo de 1994, morÃa Jackie, quien luego de su divorció, trabajó durante algún tiempo como editora y se relacionó con un comerciante de diamantes. Su matrimonio con Onassis, en el que siempre mantuvo malas relaciones con sus hijastros, le supuso una vida elegante y extravagante durante su matrimonio y su siguiente viudez. Jackie murió de cáncer. Le sobrevivieron sus hijos John y Carolina. John murió en un accidente de aviación como el hijo de Onassis, y quien le habÃa atraido a la aviación.
La hija de Onassis, heredera de su gran fortuna, murió solitaria dejando huérfana a la única nieta de Onassis. Cristina nunca superó el suicidió de su madre, el abandono de su padre por la vida que el magnate llevaba paseando con mujeres y sumergido en sus negocios, ni la muerte de su único hermano. Algunos matrimonios, y una lucha incansable contra el sobrepeso y la depresión acabaron con ella, murió en 1988 victima de un edema pulmonar. La pobre niña rica, fue muy desdichada toda su vida, sufrÃa depresión bipolar. Trató muchas veces de suicidarse antes de aquel dÃa en que murió durante una visita a unos amigos en Argentina.
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