LA PENA DE MUERTE
No me gusta mucho escribir sobre temas polémicos o demasiado sensibles a la opinión pública, como la pena de muerte. Pero no puede uno evadirse de los debates nacionales e internacionales, sobre la necesidad que ven las autoridades de implantar la pena de muerte,  como una forma de contrarestar la violencia.
Violencia mundial, globalizada como lo es casi toda ahora en este mundo. Existe violencia en las pequeñas y grandes urbes, de todos los continentes. Pero hasta dónde podemos saber si aplicar la pena máxima en todos lados, ayudará a reducir los alarmantes Ãndices de una violencia que parece no detenerse. He leido a importantes sociologos, que encuestados un 80%opinó,  que la pena de muerte en sà no constituye un disuasivo para algunos malos personajes, porque éstos no temen a nada y se sienten muy por encima de la ley. Es el ciudadano honrado y común el que mira temeroso un castigo de esa Ãndole.
Aplicar la pena de muerte es un asunto serio, no creo que sea nada cómodo ir por ahi despachándose, aunque sea legalmente autorizado, cual un agente “con licencia para matar” a todos aquellos que inflingieron la ley. Pero va más allá de ésto, tiene muchas cosas discutibles el asunto, como aquella de que, si puede proveerle algún beneficio a alguien la muerte del que le ha matado o herido a alguien querido?
Caemos, según mi humilde opinión, en un cÃrculo en el que vamos regresando a los viejos esquemas biblÃcos, “diente por diente” aunque claro, todos sabemos que la iglesia es una de las principales opositoras a administrar esta forma de justicia. No me atreverÃa a decir que apoyo incondicionalmente la pena de muerte, porque he leido horrorizada que algunos que padecieron durante años en los pabellones de la muerte y aún fueron ejecutados, eran inocentes. La justicia se habrá equivocado, puede pasar, triste pero pasa. Pero tampoco puedo atreverme a decir un NO rotundo a la pena de muerte, debido a que leemos cada dia atroces hechos que solo nos hacen sentir airados y vehementes de justicia contra salvajadas que, la lógica y la sensibilidad lastimada demandan un castigo ejemplar para el hechor y un aviso para quienes quieran seguirle los pasos.
Algunos dirán que como creyentes, debemos dejarle a ese ente supremo la tarea, ya que se ocupará en su momento de cobrar las injusticias terrenales por pequeñas o grandes que sean. Pero la realidad es que vivimos en una sociedad que demanda para mantener su existencia, la aplicación de las leyes que rigen la convivencia, acatarlas es el deber de todos y el que no lo haga debe atenerse a las consecuencias de sus actos, como sucede en todos los asuntos de la vida.
Para los que pasan por encima de la ley, haciendo a sus semejantes barbaridades y maldades, no queda más que recordarles que no sirve el lamento cuando el daño está hecho, y digo ésto porque todos humanos tenemos libre albedrÃo, capacidad de discernir entre lo bueno y lo malo, elegimos o convivir pacificamente con nuestros semejantes o salirnos como quien dice “del rebaño” el que opte por ésto último que se atenga a las consecuencias.
Es incongruente eso sà ver que cuando algunos que actúan al margen de la ley, se encuentran frente al castigo de su mal proceder, airadas voces se levantan para clamar por sus derechos que son violentados, olvidándose de los derechos de aquellos a quienes éstos violentaron sin pensarlo mucho. Dónde estaban los derechos de aquellos a los que otro se consideró con derecho de arrancarle la vida o su dignidad?
EscribirÃa hojas sobre el tema interminables! nunca parece estaremos de acuerdo sobre el tema, que es claro escabroso como para decidirselo sin mucha meditación, pero la verdad es solo una, la justicia es para todos, y quizá entonces visto que nuestra modernidad no logra persuadir a algunos, deberemos tornarnos intransigentes como en los tiempos biblicos, el que la hace la paga, porque hay barbaridades que la conciencia misma nos reclama que no hay mejor remedio a la enfermedad que la pena de muerte.
Pero tengamos en cuenta algunos números sobre la situación, basados en la población reclusa de EUA, donde en muchos estados existe el castigo de la pena de muerte. Es importante notar que la pena de muerte para las mujeres rara vez se cumple, en el siglo pasado 40 mujeres fueron ejecutadas. Hoy en dÃa 55 mujeres esperan en los pabellones de la muerte. Existen muchos paÃses que han ido aboliendo la pena de muerte, mientras en otro extremo algunos la implantan. China es el paÃs que más ejecuciones ha realizado. Existen éso si alrededor de más de 100 paÃses en el mundo que se declaran abiertamente anti pena de muerte.
Por todo lo anterior es importante citar que las encuestas indican que la población en general de los paÃses donde aún no existe la pena de muerte se declara en contra de la misma y aún en aquellos donde se ejecuta, más de la mitad de la población quisiera abolirla. Lo dicho el asunto tiene muchos mátices de Ãndole legal y moral.
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