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Hasta que la “otra” nos separe…




Novia

Con las tasas de divorcio en el mundo, el título de este post en realidad bien vendría si se agregará al juramento de matrimonio.  Los hombres hoy en día, se sienten más dispuestos o “libres” para faltar a la palabra empeñada en la relación, sea esta de sólo convivencia sin papeles de por medio, o de matrimonio llevado por todos los ritos que establecen nuestras sociedades.

En qué punto la relación llega a ser percibida como algo que, podrá sobrevivir a la existencia de una tercera en discordia?  en cuanto se trata de los hombres, parece ser que algunos, aclaremos bien esto, no “todos” casi desde el momento en que se casan, piensan que pueden seguir llevando la vida de hombres libres que tenían en su soltería.

La relación implica compromisos, no hay justificaciones en que, la relación aburre, los hijos roban tiempo, el trabajo va mal, la economía estresa, que se sienten  relegados, ya se sienten presionados por la edad, tienen ansiedad, nada justifica faltar a la promesa de fidelidad.



Y también debemos aclarar esto, cada día más número de mujeres imitándolos a ellos, faltan al compromiso del matrimonio.  A este paso el vínculo de la pareja, casada o solo unida, está por ser cosa del pasado, si el mundo sigue en este camino, pronto la infidelidad será como tantos otros aspectos deplorables de nuestras sociedades, legal! vamos que casi lo es.  El hombre en algunos lugares del mundo es infiel o no lo es, aquel que tiene un harén? el que práctica la poligamia por que sus tradiciones se lo permiten? a quién puede ser fiel un hombre no con una más, sino con varias mujeres? vamos creo que ni a él mismo.

Cuando la infidelidad llega es porque algo ha fallado, los pretextos deben dejarse a los colegiales faltando a las novietas, no al marido que engaña ni a la mujer que traiciona. Hay que asumir el por qué? el amor se acabó? o cualquier cosa hace falta o se ha dañado, y la que sea debe ser analizada, hablada, subsanada, para seguir adelante con una relación honesta. Si no se puede, ni hablar, es más sano para todos y para los hijos terminar una relación en la que no existe ya confianza, amor y fidelidad.

Porque de mantenerla se cae en la hipocrecía conocida, y ésta será vista entonces como normal por los hijos, alentándoles a que un día como siempre sucede, caigan en las mismas cosas, y las encuentren normales porque “mis papás así eran”.

Cierto o no?


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