Esa mujer fatal!

Hoy en día a todo mundo, digo a todo miembro del género femenino, se les da por llamar “mujer fatal” ya sea alguna pobre y triste oficinista que para nada se mete con nadie, igual un día hace algo fuera de lo común, quizá fumar siendo que antes no fumaba, o maquillarse ella que iba siempre con la cara “lavada”, y ya ha sido relegada al espacio de las mujeres fatales, aquellas a las que el diccionario define como “malvadas, maquiávelicas, que actúan siempre con premeditación para conseguir sus deseos”, en simple español “mujeres mortíferas” como literalmente se traduce, aquella extravagante pero no por ello descalificativa expresión francesa “femme fatale”.
Pues bien, las femme fatale, que a través del tiempo, han sido catalogadas como tales, según el vulgo mujeres que igual se tornan un día compasivas y generosas, pero siempre atisbando a conseguir algún objetivo oculto. Malvadas, que al mismo tiempo se encuentran entre las bondadosas que entre las más crueles. No hay tal cosa, no hay un conglomerado de mujeres que se la pasen desborando los límites de la generosidad a los de la maldad, y visceversa, no hay ningún pobre hombre, sufrido caballero que será lastimado, timado y despreciado por aquella, es solo un montón de circunstancias, que determinarán el comportamiento de una mujer, aunque debemos decirlo también, algunas un tanto ambiciosas, egoístas, prepotentes, y demás linduras, que las hay, hay, serán denominadas eso “femme fatales”.
Dicho ésto, no pensarse que cuando algunos “ellos” siempre movidos a opinar sobre “ellas” y no siempre en la mejor manera, se dediquen a opinar sobre alguna “femme fatale” más vale preguntarse qué habrá hecho la susodicha para merecer tal calificativo, visto que en la historia humana unas cuantas pueden ser catalogadas de tan cariñosas como tan malvadas!

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