El bombardero y el ruiseñor…
El ruiseñor de París, Edith Piaf, nombre artístico de Edith Gassion, nacida en la mayor pobreza y condenada a una vida de infortunio, resultó en toda una historia de amor, cuando se encontró por primera vez con Marcel Cerdan, el boxeador francés, nacido en Argelia, llamado el “bombardero de Marruecos”

Ella criada primero por una madre abandonada que bebía y se prostituía y le dio a luz en plena calle. La abandonó luego con su abuela materna que la entregó al padre, artista callejero que marchando a la guerra, la dejo con su madre, que regentaba un burdel, en el cual creció Edith. Al volver el padre, pasó a vivir con él, en circos, en la calle, y pronto se encontró cantando, en el París de los barrios bajos, se embarazó a los 17 y su hija murió a los 2 años de meningitis, tristeza esa que le acompañó aún cuando estaba en la cúspide de su carrera.
La descubrió un promotor ligado al bajo mundo, y la enseñó a cantar y le dio algún éxito, pero a su muerte, Edith se vio de nuevo en la calle. Le rescató Raymond Asso, quien no solo le compusó sus mejores temas, la pulió sino la hizo su amante. La llevo de gira a Estados Unidos donde ganó gran éxito y conoció al que llamó siempre, el gran amor de su vida, Marcel Cerdan.
El vivía entre Paris y Marruecos, y tenía una prometedora carrera en el boxeo. El encuentro fue un flechazo y pronto eran amantes, fue luego de una corta separación en la que él viajó a reunirse con ella, cuando murió, el avión se estrelló en las islas Azores y murió toda la tripulación y pasajeros. El dolor hizo cantar aún con más tristeza al ruiseñor parisino, y la hizo retomar sus viejas adicciones, el alcohol y la morfina. Muchos amantes famosos no lograron darle la felicidad, un joven Charles Aznovour, un famoso Marlon Brando, un carismático Yves Montand. Y un admirador entregado a su adoración hasta la muerte, Jean Cocteau que al enterarse de su deceso, sufrió un infarto y murió.
La niña triste de París, no tuvo mucha felicidad en vida, cantaba como el ruiseñor que le pusieron de nombre artístico, y era bajita y delgadísima, pálida y de grandes ojos, que podían transportar junto con su voz, tremendas emociones. Cerdan campeón del mundo de los pesos medianos, estaba en el apogeo de su carrera, casado con una latinoamericana, tenía tres hijos, nunca se divorció pero siempre declaró a los medios que Edith era “el gran amor de su vida”. Un amor que sin embargo, el destino acortó.

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