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Agatha Christie, una de mis preferidas




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Quién no ha leído alguna vez una novela de Ágatha Christie…Confieso que en mi adolescencia y juventud, me los he devorado a todos. Me atrapaban de tal forma sus relatos misteriosos, que no veía la hora de llegar al final para ver si la resolución del caso coincidía con lo que yo imaginaba que iba a suceder. Los personajes tan peculiares como Hércules Poirot con su fiel amigo Hastings y Jane Marple, le ponían a cada novela, un condimento muy especial.

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Quién fue Ágatha Christie? Fue la autora más popular que haya existido de novelas policiales. Nació en Tiquay, Devon, Inglaterra, el 15 de septiembre de 1890. De pequeña, vivió en una mansión, que su padre llenaba de muebles de colección, óleos y demás objetos y que vivía de rentas. Cuando contaba con 11 años, su padre muere dejando a la familia en bancarrota por su adicción al juego.
Su infancia transita por los cauces más anárquicos en lo referente a enseñanza, ya que Ágatha Christie no fue nunca al colegio, de hecho, aprendió a leer por ella misma a los cinco años, siendo educada de la forma más original que uno pueda imaginar, por unos padres por completo extravagantes.
Al morir el padre, la familia no queda en muy buena situación económica, por lo cual,su madre, decide que pasarán los inviernos en Egipto, ya que les salía más barato, y los veranos en Inglaterra, de modo que ya desde muy jovencita Ágatha comienza a viajar y a conocer mundo.

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En 1914,contrae matrimonio con el hombre que le daría su apellido para la posteridad, Archibald Christie, entonces teniente del ejército. Ágatha escribe algunos poemas, pero no con la intención de convertirse en escritora.
Lo que más asombra en la existencia de Ágatha Christie, es la forma en que comenzó a escribir y publicar, ya que escribió su primera novela para divertirse, la mandó a una editorial siguiendo el juego, pero sin la más mínima esperanza de que se la aceptaran, se olvidó incluso de que la había enviado, más atenta a su vida familiar que otra cosa, marido e hija de los que ocuparse, y fue la primera sorprendida cuando la llamaron para decirle que se la querían editar, mas, aún y así, Ágatha seguía creyendo que aquello no iba a continuar, que se trataba solamente de un golpe de suerte y no otra cosa, pero se equivocaba.  A la muerte de su madre en 1926, Ágatha, entra en una crisis depresiva que la conduce finalmente a separarse de Archibald, ya que como ella misma reconoce, lo desatendió por hallarse sumida en la tristeza, luego viene la leyenda motivada por un divorcio que ella no deseaba, al desaparecer la escritora varios días, desconociéndose totalmente su paradero, constituyendo éste un auténtico “misterio Christie” cuya verdad siempre ignoraremos.



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No obstante sigue escribiendo y cosechando éxito tras éxito, e incluso su vida privada “resucita”, por decirlo así, con un nuevo amor, su segundo marido el arqueólogo Max Mallowan, mucho más joven que ella, lo que le hace pronunciar la famosa frase: “casarse con un arqueólogo tiene la ventaja de que cuando más vieja te haces, más te aprecia”.
La novelista inglesa escribió muchas obras de misterio y asesinatos, pero también, y esto es menos sabido, relatos cortos de una gran profundidad y, bajo el seudónimo de Mary Westmacott, novelas psicológicas que nada tenían que ver con el mundo del crimen. Escribió teatro, su obra “La ratonera”, que se halla en cartel en Londres, con éxito ininterrumpido desde 1952, fue realizada por “encargo” de la Casa Real con motivo del 80 cumpleaños de la reina Mary.

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Ágatha Christie falleció el 12 de enero de 1976 en su casa de campo de Wallingford, habiendo conseguido en vida, no sólo el reconocimiento del público internacional, sino también multitud de premios y el nombramiento de Dama del Imperio Británico. Dos años y seis meses después, fallece su marido, el arqueólogo Max Mallowan, a quien ella había acompañado en muchos de sus viajes de estudio por Oriente Medio, ayudándole en sus excavaciones.
Fue llamada “la emperatriz del crimen”, un título que todavía no tiene sucesora, aunque existan muchas y excelentes novelistas de este género, ya que su ironía, su sentido analítico, su coherencia a la hora de ir desarrollando un argumento y su maestría al descubrirnos al culpable, constituyen un conjunto demasiado personal todavía no igualado, porque en sus historias detectivescas todas las piezas encajan al final como en un puzzle, cosa que no se puede decir de muchos de sus colegas.

Si nunca leíste nada de ella, te aconsejo que lo hagas.

 

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