Marta del Castillo, In memorian

No es una de esas fechas que se recuerdan sin dolor, la familia de Marta del Castillo sigue viviendo el dolor de hace un año. Muchos meses y muchos días han pasado, sin que hayan conseguido lo que más anhelan, recuperar el cuerpo de su hija, esa hija adolescente que desapareció hace un año, y que tanto el acusado principal de su desaparición y muerte como sus cómplices no han tenido la sensibilidad de pensarse en ese dolor, y confesar dónde están los restos de la joven.
Durante este año su familia no ha descansado en la búsqueda de averiguar dónde está su cuerpo, de que sea castigado el exnovio que es el confeso homicida de la chica. Una lucha dolorosa e infructuosa aún esperan por ello, no hay palabras suficientes para demostrar la indignación que provoca la desaparición de Marta, la sangre fría con que planearon deshacerse del cuerpo luego de abusar y matar a la joven y sobretodo el silencio, el cruel silencio de no confesar dónde está.
Ojalá que en algún momento la ley que como en este caso, se torna inútil, logre lo que los ruegos de la familia de Martha no han logrado conseguir, esa respuesta, que no les quitará el dolor que les han causado pero podrán cumplir con lo que anhelan desde que supieron de su muerte, darle cristiana sepultura como debe ser a su hija. No debemos pensarnos que ese es solo el dolor de una familia, este es el dolor de todos, es la hija de todos, porque cada uno tendrá una hija, una hermana, una chica como Marta que no merecía el trágico fin que le han dado. No se puede abandonar al olvido la historia de Marta ni a su familia, todos debemos comprometernos para exigir el cumplimiento de la ley y porque la muerte de Marta no quede ni impune como la de tantas otras víctimas inocentes como Sandra Palo.

Blog compatible con Dispositivos Móviles.
No sé si después de un año
es todavía posible
creer de un modo sensato
en la Ley que nos asiste.
Y es que durante estos meses,
porque ya han pasado doce,
nos ha sorprendido siempre
ver como gente tan joven
y con pinta de niñato
a nuestra justicia pone
como de brazos cruzados,
incapaz de poner orden
sumergida en los engaños.
Pero ni un minuto quiero
perder en esa gentuza
a quien deseo y espero
que la justicia los hunda;
a los que sí me refiero,
porque me quema la sangre,
es a esos abogados
que flaco favor le hacen
a todos los ciudadanos
cuando les dicen que engañen,
(haciendo aún más daño)
porque de esa forma saben
que saldrán mejor parados.
¿A dónde llega su ética?
Porque el derecho a defensa,
que no les niego a esas bestias,
no me parece que deba
ejercerse sin decencia.
Que los defiendan, que sí,
para acortarles la pena
si lo consiguen al fin
tras una buena defensa;
pero animar a mentir
a personas como éstas
para poder conseguir
engañar a la justicia
y en el fondo hacer sufrir
aún más a la familia…
no debe ser eso así
o ¡que asco de justicia!.
Y respecto a sus dos padres
solo darles un abrazo
y desearles que alcancen
en tiempo no muy lejano
el final de este desgaste,
de este dolor y este daño,
ver que su cuerpo descanse
donde poder visitarlo
y poder ver en la cárcel
a todos los desalmados
que se han demostrado un cáncer
del mundo civilizado,
porque al fin los tribunales
los han dejado encerrados.